2007 frente a un huerto pisando la tierra con los pies descalzos
Deja de llorar
que ya estamos iniciando el camino de vuelta a casa
de la que un día salimos
infelices, inmaduros y hartos de ansias.
Deja de esperar
que te vamos a tejer un traje nuevo
de esperanzas y de sueños
de futuro y de un pasado aún no estrenado.
Y vamos a secarte el llanto con abrazos de color verde
y vamos a sembrarte en la piel un futuro de armonía
Te haremos olvidar cuando sola te veías dando a cada uno lo que quería.
Cuando íbamos deshilachando tu esperanza.
Cuando íbamos deshilvanando nuestra fe.
Volvemos de distintos puntos
pero juntos
volvemos a ti
para secarte el llanto de color gris
con abrazos todos verdes
para sembrarte en la piel un futuro de armonía.
Porque todos hemos mirado hacia adelante
y desde todos lados ya sólo se ve la misma desoladora parte…
…No tenemos otro lugar al que ir
ya vivimos el destierro del poder,
de la hambruna en la abundancia,
del todos quieren y nada cambia.
Deja de llorar
que ya vienen todos tus hijos
ya maduraron y vuelven porque añoran tu cobijo.
Deja de esperar
que ese día que soñabas ya llegó,
deja de esperar que ese día que ansiabas ya llegó.
Levantémonos
levantémonos y caminemos
que ella lleva toda la eternidad esperando
a que unos cuantos al resto contagiemos.
A la Tierra, cuna de toda Vida. Al Éxodo inconsciente en el que andamos, como pueblos desmembrados, sin saber hacia dónde, buscando sin saber qué; hasta que finalmente nos encontremos con nuestra identidad de aldea global y juntos nos dispongamos a volver a nuestra única casa, la Pachamama. Y mientras tanto ella esperándonos con paciencia infinita: “Las naciones caminarán a tu luz y al esplendor de tu aurora. Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti.” Is. 60,1-6
“Mientras muchos hombres y mujeres seguimos tejiendo la ropa con la que vestir a la Tierra desnuda, sabemos que en todo el mundo son muchos los que se preocupan por nuestro planeta azul. No tenemos otro lugar al que ir. Los que somos testigos de la degradación del medio y del sufrimiento que de ello se desprende no nos podemos quedar de brazos cruzados. Si estamos dispuestos a cargar con nuestra responsabilidad, pasemos a la acción.
No podemos cansarnos, ni rendirnos.
Hagámoslo por nosotros y por la generación venidera: ¡Levantémonos y caminemos!”
(Wangari- Maathai, la Mujer Árbol)
“Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará… y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Ez.36,24-28


