Reivindico el llanto

Reivindico mi derecho al llanto,

a la ternura desbordada,

a la empatía excesiva.

Reivindico mi derecho a romper los muros que durante años he levantado,

mis defensas forjadas en el calor de las experiencias duras y el dolor.

Reivindico la liberación de la melancolía de manos de los recuerdos pobres,

que mis experiencias cuelguen en mi pecho como condecoraciones a la valentía y a la resiliencia.

Reivindico mi derecho a seguir llorando sin achacárselo a una debilidad, sino a mi fuerza.

Porque mi llanto, nace del deseo de seguir viviendo,

nace del intento de dejar de sufrir.

Mi llanto es agua que riega mis heridas.

Deseo renunciar al sufrimiento, pero no quiero renunciar a mi llanto.

Cm²C